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Algunos incordios sobre la libertad civil…, por José Jiménez Lozano

…Y una coda sobre las prohibiciones necesarias.

Exactamente como nadie  podía pensar en el mundo  en un origen microbiano para explicar una epidemia antes del siglo XIX, tampoco podía pensarse, antes del descubrimiento de América que había más mundo que el mundo que se conocía, y que  todo hombre era un hombre,

Victoria Ocampo: la maternidad y la belleza. Por Juan José González

Decía Francisco Ayala que conforme pasa el tiempo y se suceden, una tras otra, las generaciones más y más se da uno cuenta de cuán sujetos al imprevisible azar se encuentran los movimientos de la fama.

 

Ayala -que como Ortega y Gasset conoció y trató personalmente a Victoria Ocampo- se lamentaría hoy del olvido en que se halla sumida la figura insigne de esta escritora argentina (1890-1979).

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