El pacto

De las 150 medidas pactadas para el acuerdo entre Partido Popular y Ciudadanos, cien –subrayaba ayer La Razón– figuran en el pacto previo entre Ciudadanos y el PSOE. Entre otras cosas, esto significa que el PSOE habría podido incorporar buena parte de su programa a la acción políticas del futuro gobierno. Podía haber incorporado aún más, dada la situación del PP y la disponibilidad al pacto de Mariano Rajoy, de haberse comprometido más a fondo, precisamente para demostrar a sus votantes (y con suerte, a sus “bases”) que es una auténtica alternativa de gobierno. Estaríamos hablando entonces de un pacto histórico, que habría intentado una renovación a fondo –no el bloqueo- del bipartidismo imperfecto –más bien monopartidismo sucesivo- instaurado desde 1978.

 

Claro que también este pacto puede ser histórico en otro sentido. Tal vez signifique que el PSOE está a punto de pasar a ser “perfectamente prescindible”, atrapados como están los socialistas de Pedro Sánchez entre un nuevo partido que se alza con la bandera de centro izquierda y otro que le ha arrebatado la de la izquierda radical, tan querida por un socialismo español que nunca ha sido socialdemócrata, por mucho que se empeñe todo el mundo en nuestro país. El izquierdismo, dijo un ensayista francés, es la enfermedad senil del socialismo. En nuestro país el diagnóstico se está cumpliendo al pie de la letra.

A Ciudadanos se le abre ahora un campo considerable, siempre que aspire a ser un partido nacional y de gobierno, y deje atrás la complaciente retórica de jóvenes –con toda la vida por delante- y viejos condenados a una justa eutanasia, que es como se va a acabar entendiendo su obsesión con las edades de los españoles. Y al PP, por su parte, le viene pequeña la etiqueta de partido conservador que a veces parece dispuesto a asumir. Lo suyo es la defensa del orden, pero también las reformas, la responsabilidad fiscal, cierta voluntad de no aplastar a la sociedad civil con intervenciones intempestivas y ruinosas. Las propuestas de Ciudadanos dejan bien claro sus diferencias con el PP y el papel de este, y así lo indica, además de la propia historia del partido, el texto del pacto, que continúa algunas de las reformas de la legislatura 2011-2015, como la del mercado laboral, y retoma otras de las que el PP se olvidó cuando tuvo mayoría absoluta, como la reforma del poder judicial.

La Razón, 30-08-16