¡Suscríbete y recibirás nuestra Newsletter: 'Los viernes de Marco'!
 

Estás buscando en La Razón

A punto de caramelo

En 1994, Hugo Chávez estaba encarcelado por su primera intentona golpista, pero ya la misma noche en que había intentado el golpe había encontrado un aliado. Era el expresidente Rafael Caldera que abrazó la causa populista y cuando fue reelegido, habiendo abandonado su partido, retiró todos los cargos y abrió las puertas de la cárcel al futuro caudillo venezolano.

libero Sed dapibus id adipiscing sit ut dictum quis, facilisis in Donec