Carpetovetónicos

La negociación de la Mesa del Congreso dio por resultado una composición en la que han quedado excluidos los partidos nacionalistas. El reparto –tres para PP, y dos para el PSOE, para Podemos y para Ciudadanos- no corresponde exactamente a la realidad parlamentaria. Esta repite una situación ya conocida, que la aparición de nuevas fuerzas políticas nacionales (sí, nacionales, por mucho que les pese a algunas formaciones) no ha variado. Y es que para gobernar España no basta ninguno de los dos bloques articulados en el eje izquierda derecha. Para gobernar España siguen haciendo falta los nacionalistas. Por muy grande que supongamos que haya sido la crisis política de nuestro país, y por inconmensurable y fundamentalista que sea la pulsión regeneradora, este punto –precisamente- no ha variado.

 

Sí que varía, como ya hemos visto, la actitud de los partidos nacionales… en cuanto a la composición de la Mesa del Congreso. Ahora bien, como no se gobierna desde la Mesa del Congreso, si se descarta el apoyo de los nacionalistas sólo se puede gobernar España mediante una coalición de los partidos nacionales. En otras épocas los partidos nacionales no la tenían en cuenta porque siempre han preferido apoyarse en los nacionalistas. (No es cuestión aquí de evaluar qué responsabilidad les cabe a los partidos nacionales en la actual situación.) Ahora la elección se restringe porque los nacionalistas catalanes ya se han declarado independentistas. Sólo queda el PNV.

Estamos por tanto en camino de que el PNV, partido nacionalista de origen carlista y ultracatólico, acabe siendo el complemento del pacto de las izquierdas, incluida la más extrema. Le otorgará cierta unción respetable, una vez embarcado el PSOE en su aventura. Por otro lado, de todo esto se deduce que aquello que a algunos partidos les vale en la Mesa del Congreso no les vale en el día a día político. La composición de la Mesa escenifica una situación desmentida por la búsqueda de alianzas de PSOE y Podemos. Sólo PP y Ciudadanos, con su propuesta de coalición o pacto nacional, toman nota de la novedad. Podemos y PSOE, ya decididamente de la mano, fingen hacer nueva política para repetir lo más rancio de la política de siempre, mientras hacen como que ignoran la nueva posición de los nacionalistas. Habrá quien se atreva a pensar que la obsesión anti PP disimula apenas una carpetovetónica cerrazón antiespañola: muy nacionalista, como es natural.

La Razón, 22-01-16