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Puigdemont en la cárcel

Sea cual sea el resultado de la detención de Puigdemont por la policía alemana, ha quedado claro que la acción de las autoridades españoles con respecto al separatismo catalán es plenamente consistente con los valores y las prácticas policíacas y judiciales de la Unión Europea. Ya sabíamos que tenemos en nuestro país una de las democracias más avanzadas y liberales del mundo. Lo ocurrido ayer lo corrobora.

Al pasar Puigdemont por una cárcel europea, queda definitivamente descabezado el movimiento independentista, que ya había sufrido un durísimo golpe con el encarcelamiento del pasado jueves. No hay, ni en nuestro país ni en el resto de la Unión Europea, espacio para movimientos nacionalistas subversivos. Quedan frente a frente, sin reconciliación posible, el nacionalismo y la idea misma de la UE, que es la de la Europa moderna

A partir de ahí, sólo queda una vía, la de dejar de lado las pulsiones independentistas para volver a la colaboración con el Estado central. Colaboración leal, porque tendrá que tener en cuenta que no cabe otra acción, incluso para quienes aspiran a la independencia, que la de la legalidad y el respeto de la Constitución.

Sale reforzado el llamado bloque constitucionalista, a pesar de no haber conseguido una mayoría suficiente en Cataluña. Les toca a estos partidos tomar la iniciativa, ya sea Ciudadanos en la región o el PP desde el gobierno central. El vacío que se acaba de crear en apenas tres días ofrece la oportunidad de proponer nuevas formas de gobierno en Cataluña (y en el resto de España).

Por eso mismo resultaría incomprensible que los socialistas encabezaran una coalición para gobernar Cataluña de la mano de un partido que ha protagonizado la sedición independentista (ERC) y de otro antisistema (Podemos). Un nuevo tripartito PSOE-ERC-Podemos sería excelente para el futuro electoral del PP y de C’s. Será catastrófico para Podemos y, sobre todo, para el PSOE. Los socialistas habrán de entender de una vez por todas que su suerte está ligada a España, no a los nacionalistas. Y tal vez haya llegado el momento de una recomposición del nacionalismo en Cataluña.

La Razón, 27-03-17

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Foto: Cárcel de Neümunster, Alemania

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JOSÉ MARÍA MARCO

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