El nacionalismo español en diez preguntas

Sobre Sueño y destrucción de España. Los nacionalistas españoles 1898-2015, Barcelona, Planeta

 

¿Qué es el nacionalismo?

El nacionalismo es una ideología y un movimiento político encaminado a construir una nación.

 

  1. ¿Cuándo aparece el nacionalismo?

El nacionalismo surge como respuesta a la crisis de la conciencia occidental de finales del siglo XIX. Una de las formas de esta crisis fue la ansiedad ante una inminente desaparición de la nación, como consecuencia de los sistemas liberales. Los nacionalistas se proponen restaurar o crear la nación auténtica y rescatarla de la degeneración propia del liberalismo.

 

  1. ¿Qué nación se proponen crear los nacionalistas?

Los nacionalistas quieren crear una nación regenerada, sin contaminaciones, depurada de todo lo que sea ajeno a lo que consideran su esencia: los judíos, los maquetos, los charnegos, los inmigrantes, los que no creen lo mismo que deben creer los nacionales, los que no comparten su forma de ver la vida. El primer objetivo de los nacionalistas es acabar con la nación como comunidad política, compuesta de ciudadanos con derechos y deberes y fundada en el pluralismo y el diálogo permanente.

 

  1. ¿Qué es el regeneracionismo? ¿Tiene alguna relación con el nacionalismo?

El regeneracionismo es el término con el que se designa el nacionalismo español. Busca sanear una sociedad en proceso de autodestrucción por la implantación de los sistemas liberales: corrupción, caciquismo, oligarquía, ausencia de verdadera representación. El regeneracionismo se propone curar los males de la patria y hacer de esta patria una unidad incontaminada y pura: antipolítica, como es natural. Los regeneradores siempre quieren acabar con la política y con los políticos. En realidad, quieren acabar con la dimensión política del ser humano, es decir con la ciudadanía.

 

  1. ¿Qué relación hay entre el regeneracionismo y la crisis del 98?

Así como el regeneracionismo es el nombre español del nacionalismo, el 98 es el nombre español de la crisis de la conciencia europea de finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Es una crisis general, que afecta al conjunto de la vida: a la política, pero también a la cultura, a la estética, al arte y a la literatura, a la religión y a la estructura de la persona. La crisis del 98 no es una crisis española. El regeneracionismo, que además es un intento de modernización autoritaria, tampoco es un fenómeno exclusivo de nuestro país.

 

  1. ¿Qué es lo propiamente español en la crisis del 98?

Lo propiamente español en la crisis del 98 es, aparte de las circunstancias propias de nuestro país, el haber hecho de España el núcleo mismo de los problemas que se estaban dilucidando en esos momentos. Así es como España queda convertida en una entidad metafísica, caracterizada por un fracaso esencial. Por eso hay que regenerarla, es decir refundarla una y otra vez, sin parar, de forma compulsiva. Por eso mismo parece que estamos siempre metidos en un proceso interminable de construcción nacional.

  1. ¿Existe el fracaso español?

El fracaso español es como el fracaso de la nación liberal: un mito sobre el que se construye un relato de depuración nacionalista. Hoy mismo, cuando somos una de las naciones más prósperas, abiertas, dinámicas y tolerantes del mundo, muchos españoles siguen convencidos de que su país es un fracaso. El mito del fracaso español sigue vivo, y muy bien cultivado.

 

  1. ¿Qué influencia ha tenido en la historia reciente de España el regeneracionismo o nacionalismo español?

Ha tenido una influencia gigantesca. Está en la base de todas las alternativas al liberalismo que se experimentaron en España entre 1920 y mediados de los años 70: la dictadura de Primo de Rivera, la Segunda República, la dictadura de Franco en sus diversas fases (del totalitarismo de tinte falangista al nacional catolicismo y luego al autoritarismo pragmático). El nacionalismo es la constante de esos cincuenta años centrales del siglo XX: la voluntad de crear una nación según criterios propios y excluyendo a quienes piensen o actúen de forma distinta a como debe actuar un español auténtico.

 

  1. ¿Hoy en día existe el nacionalismo español?

No y sí. No, porque no existe ningún movimiento político nacional que aspire a imponer una idea de España homogénea y depurada. El recuerdo de la dictadura de Franco, entre otros factores, hace muy difícil que nadie se identifique, a nivel español, con programas políticos racistas, antiinmigración y antieuropeos que son los propios del nacionalismo. Sí que existen, en cambio, nacionalismos de esas características dentro de nuestro país. Y también existe, sin expresarse como tal, una forma de nacionalismo que impide la comprensión de la dimensión nacional de la identidad y la comunidad política españolas. Este nacionalismo subyacente, que no se expresa como tal, es el que ha bloqueado (y sigue bloqueando en parte) la expresión natural de la lealtad nacional y la idea de la nación como base del pluralismo. Confundir nación con nacionalismo es la última de las perversiones del nacionalismo español.

 

  1. ¿O sea que el nacionalismo español ha sido un éxito?

No. A pesar de su influencia, el nacionalismo español, como el resto de los nacionalismos, no consigue crear sistemas de convivencia duraderos en sociedades complejas como la nuestra. La dictadura de Primo de Rivera, que es un ejemplo casi perfecto de regeneracionismo, se deshace pronto. El nacionalismo de izquierdas ensayado en la Segunda República acaba en una guerra civil. Y la dictadura de Franco sólo se mantiene por la fuerza y el recuerdo de la guerra. El ejemplo español demuestra que a pesar de todos los recursos puestos en juego, el nacionalismo y la nación nacionalista están condenados a fracasar.

 

La Razón, 03-05-15