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La yihad en España

Tal como informaba La Razón ayer, el pasado 28 de diciembre la Brigada Provincial de Información de la Policía Nacional detuvo a dos presuntos terroristas que estaban preparando un atentado en Madrid, similar a los que han tenido lugar en París y más recientemente –después de las detenciones- en Estambul. La exclusiva confirma lo que sabemos de la situación de nuestro país en el contexto de la ofensiva terrorista acentuada desde 2013, cuando arranca la expansión del Estado Islámico desde Siria e Irak.

 

Por una parte, no estamos aislados de esta ofensiva y la última operación culmina las otras 30 operaciones realizadas desde junio de 2013 hasta mayo del pasado año, con más de 150 detenidos. Como ha explicado un reciente informe del Real Instituto Elcano, la especial situación de nuestro país otorga a esta amenaza tintes específicos: los focos de radicalización se sitúan en Ceuta y en Melilla, luego en Barcelona y a cierta distancia, Madrid. Los posibles yihadistas son jóvenes, muchos de ellos españoles, de segunda generación, con identidades frágiles y problemáticas, estudios secundarios y radicalizados sobre todo mediantes redes de contactos y en escenarios reales, no sólo online. El escenario bélico en Siria y en Irak, con las ofensivas del EI, les han proporcionado el motivo y el impulso.

Por otra parte, las detenciones de diciembre confirman la extraordinaria actuación de las Fuerzas de Seguridad de nuestro país, reestructuradas tras los atentados del 11-M y más recientemente en 2014. También ha contribuido la nueva legislación antiterrorista, a la que no es ajeno el pacto de Estado sobre el asunto, y será aún más relevante a medida que se vaya poniendo en marcha el Plan Estratégico contra la radicalización, de enero de 2015. Lo que hasta ahora se ha venido evitando es por tanto la irrupción del yihadismo violento en nuestro país.

Por eso son importantes noticias como la de La Razón. Los españoles, en un 92,5 por ciento, son conscientes de la amenaza yihadista. Ahora bien, la eficacia de las Fuerzas de Seguridad parece inducirnos a olvidar el riesgo, algo que, por otra parte, es bienvenido: para salvaguardar nuestra civilización, y también para evitar las manipulaciones extremistas y de componentes racistas. Se trata de saber en todo momento el peligro que corremos sin llevar las cosas a donde los yihadistas quieren llevarlas. De otro modo, habrán ganado ellos.

La Razón, 06-01-17

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JOSÉ MARÍA MARCO

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