Nueva legislatura

Pacto por la educación

De conseguir que el PSOE y los sindicatos de izquierdas dejen atrás su empeño en seguir monopolizando la educación primaria y secundaria pública, sería interesante profundizar en la dignificación de la Formación Profesional y la relación de la FP con las empresas (FP dual). Habría que encontrar fórmulas de transparencia y evaluación fiables, como las reválidas. Y no estaría de más ampliar en un curso el Bachillerato, así como fomentar la enseñanza concertada. En la enseñanza universitaria, sería conveniente generalizar el 3+2 y flexibilizar la situación para facilitar la movilidad del profesorado, la investigación, la participación de las empresas y la competencia a nivel global. Por su rigidez, su ideologización y su falta de ambición, la Universidad española es hoy en día una máquina de derrochar excelentes –e ingentes- recursos humanos y materiales.

 

Pacto por la corrupción

En esto no hay mucho más que hacer de lo que se ha legislado en los últimos años. Conviene no bajar la guardia, pero también no continuar en algo que corre el riesgo de convertirse en una caza de brujas y tener más efectos perniciosos que ventajas.

 

Reforma de la Constitución

Es inconcebible cualquier reforma de la Constitución sin un compromiso de fondo del PP y del PSOE. Por otro lado, tampoco hay mucho que reformar.

 

Monarquía

Después del relevo en la titularidad de la Corona, muy bien gestionado –gracias, en parte, a la existencia del acuerdo entre PP y PSOE- lo único que cabe hacer es devolver al Rey, en la vida pública, el papel que le corresponde como símbolo de la nación, tanto dentro de nuestro país como fuera. Es evidente que Felipe VI cumpliría estas funciones con el máximo provecho para todos.

 

Ley electoral

Tampoco se puede cambiar la legislación electoral sin acuerdo entre los grandes partidos nacionales. Cualquier reforma, de ser factible, debería ir en el sentido que han apuntado los electores en este último ciclo: aumentar la estabilidad y primar las organizaciones moderadas, nacionales, de amplio espectro social.

 

Cataluña

Tampoco aquí se podrán realizar acciones relevantes si no existe acuerdo entre los partidos nacionales. A falta de que los socialistas decidan si quieren o no seguir representando al conjunto de España, en particular en Cataluña, sería conveniente intensificar la presencia simbólica y efectiva del Estado en la región. Cualquier medida unilateral por parte del Gobierno corre el riesgo de intensificar la conflictividad. La única opción viable que les queda a unos nacionalistas, desacreditados en España y en la UE, es la provocación.

 

Reforma de las pensiones

Cualquier reforma de las pensiones pasa por la convocatoria y la negociación en el marco del Pacto de Toledo. Mientras tanto, lo que parece más recomendable es flexibilizar el régimen, permitir que se pueda trabajar más y en circunstancias más diversas (un reflejo de lo que es la sociedad española) y no seguir castigando los planes de pensiones particulares, que serán uno de los elementos que contribuirán a salvar el sistema.

 

Reforma laboral

La reforma laboral ha permitido romper uno de los últimos terrenos en los que nuestro país, a causa del arcaísmo corporativo y socialista de la izquierda, seguía al margen de la situación europea. No hay que volver atrás. Al revés, hay que introducir más elementos de flexibilidad para incentivar el empleo y acabar de sustituir el despido, que era el único recurso de ajuste previamente existente, por una mayor negociación entre empresarios y trabajadores, dentro de la misma empresa, sin la coacción corporativa y sindical que reinaba hasta la reforma.

 

Política exterior

Cualquier política exterior ambiciosa requiere el consenso entre las fuerzas políticas. Tal vez se podría formular este para una política más dinámica y emprendedora en la UE en un momento en el que la Unión necesita liderazgos consistentes. América Latina, que ha empezado a dejar atrás el ciclo populista, requerirá una atención reforzada. Y si se alcanzaran acuerdos, se podría profundizar la presencia de nuestro país en África.

 

El papel de la Justicia

El problema de la Justicia española es su lentitud, en particular en las causas penales. Aunque estamos en la media europea, sería conveniente contribuir a desbloquear la situación.

 

La Razón, 02-11-16