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Escenas norteamericanas

Dios, patria, riqueza, Massimo Gaggi. Madrid, Lengua de Trapo, 2007, 236 páginas.

 

Estados Unidos siempre ha atraído, fascinado y desconcertado a los europeos. Lo hizo en sus primeros tiempos, cuando era un experimento radicalmente nuevo en la historia de la humanidad. Siguió haciéndolo cuando el experimento dio a luz a la mayor potencia mundial. Y de nuevo vuelve a hacerlo ahora, cuando, tras el colapso del comunismo y la derrota de la ideología socialista, el resultado de todo aquello ha quedado como punto de referencia inevitable para cualquier intento de entender el mundo en el que vivimos.

 

Julián Marías apuntó que Estados Unidos es, con España, el único país que ha padecido una “leyenda negra”. Por “leyenda negra” se entiende un conjunto de críticas que afectan a la naturaleza misma de la identidad del país contra la que se dirige. La “leyenda negra” no limitó a criticar España, por haber cometido los españoles actos considerados injustos. Lo que se ponía en solfa era la idea misma de España, considerada un engendro perverso, maligno, dañino.

Lo mismo pasa hoy con Estados Unidos. No ha ocurrido con ninguna otra gran potencia. La clave, quizá, está en el título del libro de Massimo Gaggi que acaba de ser publicado y que trata precisamente de Estados Unidos: Dios, patria, riqueza. Tiene una evidente resonancia hispánica. Y es que a las dos naciones les cayó, sin quererlo del todo, la responsabilidad del mundo entero. Desconozco si tal recuerdo está en la intención del autor, un periodista italiano, originario por tanto del país donde empezó a fraguarse la “leyenda negra” contra España.

Hay que aclarar de inmediato que el libo de Massimo Gaggi no debe nada a la versión moderna de la “leyenda negra”, es decir al antiamericanismo. Gaggi lleva bastantes años viviendo en Estados Unidos. Ha publicado recientemente un sugestivo ensayo titulado El fin de la clase media, del que hay algún rastro en este libro. Dios, patria, riqueza consiste en una recopilación de reportajes o ensayos descriptivos acerca de la realidad norteamericana, agrupados en torno a tres ejes: la religión, el patriotismo y la creación de riqueza.

No hay que buscar aquí reflexiones generales ni abstractas. No estamos ante un estudio sesudo, ni siquiera ante un libro de reflexiones. Hablamos de un libro de reportajes escritos por un observador atento, agudo y en buena medida fascinado.

Ahora bien, Gaggi, además de saber contar con amenidad y claridad, ha sabido identificar los hechos y los personajes adecuados para iluminar lo que le interesa. Sin caer en la abstracción, el trabajo va más allá del puro costumbrismo, y de él se deducen varias pistas acerca de un asunto de fondo: la naturaleza de Estados Unidos.

La religión, en primer lugar. El reportaje que abre el libro va dedicado al fenómeno hasta ahora puramente americano de “las megaiglesias”. Resulta espectacular, aunque incita a pensar que estamos de nuevo ante el típico europeo con inevitable sentido de superioridad cultural ante la tosquedad y la falta de contención norteamericanas. No es así, y los artículos o retratos siguientes proporcionan perspectivas interesantes sobre el asunto. Su seriedad es indudable: Estados Unidos permanece en la vanguardia de la modernidad –sin haber sufrido nunca tentación totalitaria alguna-, habiendo basado esta posición en la fe y la religión cristianas. Una aparente paradoja sobre la que los “laicistas” europeos bien podrían reflexionar de vez en cuando, si acaso tienen otro objetivo que no sea el exterminio de quienes consideran sus enemigos.

Los capítulos dedicados al patriotismo vuelven a poner sobre el tapete otra paradoja muy norteamericana, que en realidad lo es sólo para los europeos con prejuicios. Es la vigencia popular del patriotismo, auténtica religión cívica sobre el que se sustentan, más allá de la lealtad sentimental a la nación, fenómenos sociales que han acabado imponiendo la cultura norteamericana en todo el mundo. A título de ejemplo, Gaggi dedica dos reportajes fascinantes al nacimiento y el fabuloso éxito de NASCAR o la colaboración de las empresas de alta tecnología con agencias estatales de inteligencia.

Bajo el apartado “Riqueza” Gaggi ha agrupado varios artículos que ilustran la creatividad de los norteamericanos, su disposición a asumir riesgos, su capacidad para crear redes y su promoción de la globalización, entendida casi como una empresa propia a pesar de algunas consecuencias negativas sufridas por la propia industria norteamericana. Destacan el retrato de Steve Jobs, el análisis de las nuevas formas de filantropía, el relato de la pugna de los grandes dueños de casinos de Las Vegas por hacerse con la hegemonía en Macao, o el doble perfil de los problemas a los que se enfrenta General Motors y del éxito –en contraste- de Caterpillar, fabricante de maquinaria pesada.

(Alguien debería animarse a traducir el estupendo Founders at Work, un libro de Jessica Livingston. Está compuesto de una serie de entrevistas con empresarios de éxito (entre ellos los fundadores de Adobe, Hotmail, PayPal, Gmail o Yahoo!) que conforman un gran retrato de la Norteamérica de los últimos años.)

Por su parte, Massimo Gaggi, habiendo partido muchas veces de la materia misma de la que están hechos los lugares comunes consigue en este libro ir mucho más allá del tópico. Es una visión aguda de una realidad que la opinión pública suele recibir de forma manipulada, cuando no descaradamente falsificada.

Libertad Digital, 11-10-07

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JOSÉ MARÍA MARCO

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