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Entrevista con Alaska y los Pegamoides

Enrique Andrés, Béatrice Imaginaire y José María Marco. Fotos de Pierre Alain de Oliveira

Dezine, nº 5. Octubre de 1980

Olvido Gara Jova (Alaska), Carlos Berlanga, Nacho Canut, Eduardo Benavente, Ana Curra.

 

¿Sabéis, aproximadamente, en cuántos conciertos han intervenido “Alaska y los Pegamoi­des” desde su formación?

Olvido: En treinta y tantos.

¿Habéis ganado dinero?

Carlos: ¡Qué va! ¡Qué va!

Olvido: Yo he perdido muchísimo dinero.

¿Qué otras cosas han contri­buido a que seáis ahora el grupo más clásico del pop madrileño?

Carlos: Yo creo que eso precisa­mente, que hemos actuado mu­chísimo. La gente nos ha visto tanto ya, que…

Nacho: nos conoce mucho.

Carlos: Y el escándalo que arma­mos. Somos el grupo más escan­daloso.

¿Cómo surgió Alaska y los Pegamoides a partir de Kaka de Luxe?

Olvido: En realidad, casi ni surgió. Hubo problemas con Kaka de Luxe. Queríamos cambiar más o menos la estructura, entonces, para no herir a nadie, en vez de echar a gente, se disolvió, pero fue una disolución simbólica porque siguió siendo lo mismo.

En aquel momento, ¿qué dis­tancia establecíais con respecto a la idea punkie alrededor de la cual habíais estado funcio­nando?

Olvido: En mi caso, ni antes ni ahora ha habido ninguna inter­posición.

Pero, musicalmente, Alaska es más pop y Kaka de Luxe era más punkie.

Olvido: Kaka de Luxe era más heavy. Nosotros no sabíamos tocar y los que sabían tenían algún otro tipo de tendencia musical que era la que predomi­naba, aunque no era exacta­mente lo que queríamos.

Carlos: Alaska y los Pegamoides antes eran más pop, pero ya no.

Y ahora, ¿hacia qué tiende?

Carlos: Hacia el funkie.

Olvido: Bueno, es que hay dos tendencias.

¿Qué concepto musical designa la palabra pop?

Olvido: Blandenguez.

Eduardo: Niñería.

El pop supone un esquema de funcionamiento musical no progresivo, en el sentido de que no es alterado ni por un perfec­cionamiento instrumental in­terno ni por la exigencia exte­rior de la moda o del mercado. Sin embargo, algunos grupos de los 80 han dirigido el pop hacia nuevas formalizaciones musicales. Pensamos que voso­tros respondéis estrictamente a la primera tendencia (como el pop de los 60, Elvis Costello), de la misma manera que Zom­bies pertenece a la segunda (co­mo Blondie, por ejemplo). ¿Creéis también esto?

Olvido: Creo que Blondie es lo más anticuado que hay. Nosotros con los 60 no tenemos nada que ver.

Nacho: Y con los setenta tampoco.

Olvido: Blondie tiene mucho que ver con los 60. Creo que Blondie está muy anticuada. Creo que Zombies no tiene nada que ver con Blondie. Creo que nosotros tenemos bastante que ver con Zombies. Creo que tenemos bastante que ver con la cacofo­nía y con lo nuevo. Creo que no tenemos nada que ver con los 60, menos las minifaldas de Ana y las mías.

Nacho: Pero eso lo han copiado de los punks, no de los 60.

Entonces. ¿Creéis que la mú­sica de los 80 está alejada de la de los 60?

Nacho: Nosotros es que no escuchá­bamos discos en los 60.

Eduardo: La música de ‘los 60 ha quedado atrás ya.

Olvido: Hay gente que la hace ahora como hay gente que hace rocka­billy.

Ana: Sí, en los 80 hay gente que hace música de los 60, como Mamá, Los Secretos.

Eduardo: Esa gente se ha quedado estancada para toda su vida, porque después, en la tercera edad, ya no pueden hacer nada… Es que no saben hacer otra cosa.

Carlos: Sí que saben, pero no quieren.

Nacho: Sí, tocan muy bien, mejor que nosotros.

Eduardo: Que toquen no quiere decir que sean mejores, porque las ideas…

Carlos: Por ejemplo, oyen a Siouxie y dicen: “eso es ruido”.

¿Cómo componéis?

Nacho: Carlos hace la música y yo las letras. A veces hago también la música y ellos también hacen música y letras. O copiamos música de los anuncios de tele­visión.

Olvido: Sintonías de programas o versiones.

Eduardo: Sí, es que nos gusta mucho hacer versiones.

Carlos: Componer es lo más fácil. No tiene ningún misterio.

¿Cuál es la funcionalidad de la batería y los teclados, teniendo en cuenta que su incorporación definitiva se produjo cuando el grupo era ya famoso?

Nacho: Ahora somos más disco.

Eduardo: Lo que pasa, es que antes había un batería, que…

Ana: Ahora mismo, Eduardo es el mejor batería de Madrid. Cada día aprende más…

Nacho: El único que le puede hacer sombra es el de Los Bólidos.

Eduardo: Y la caja de ritmos de los Dro.

Nacho: Porque la de Radio Futura es una mierda y la de Los Zombies se va de ritmo mucho.

Eduardo: Lo que pasa es que en Madrid no hay ningún batería que valga la pena. Todos los baterías de los grupos que han grabado discos son horribles.

Olvido: ¿Y los teclados, qué?

Eduardo: Ana es la mejor teclista, porque el de Radio Futura…

Nacho: No sabe tocar, no sabe notas. Hay gente que no sabe tocar los teclados, pero tienen gracia al hacerlo.

¿Y tus cardados, qué han apor­tado?

Eduardo: Pues que la gente por la calle se pone ahora cardados; antes no se los ponía.

Ana: Eso es lo que me gustaría a mí, que la gente se pusiera cardados, crear un estilo.

Carlos: El estilo Fernández.

Ana, ¿cuándo entraste en Alaska?

Ana: Entré a raíz de un concierto de los Zombies. Estábamos en el Sol y las Betty estaban detrás de mí para que tocara con ellas. Entonces Carlos lo oyó y dijo: “De eso nada, de eso nada, ven con nosotros”, y al día siguiente estaba ensayando con ellos.

Nacho: Al principio, el batería y Manolo, el cantante, no que­rían, entonces los echamos.

Olvido: Todo lo planeó ella, poco a poco.

¿Qué batería teníais entonces?

Nacho: Al idiota de los Ejecutivos Agresivos. Creo que ahora se mete a monja, por cierto. Se ha retirado a un monasterio de Huesca. Es verdad.

Olvido: Cuando dejó nuestro grupo dijo que no iba a seguir en la música, que se iba a meter en un convento, pero parece que al­guien le convenció de lo contra­rio y siguió un poco más… Nota.: Cada vez que nos mete­mos con alguien somos Ana, Eduardo, Nacho y Olvido. Car­los no se mete, que quede bien claro.

Carlos: Por supuesto.

¿No volveré a aparecer el saxo en Alaska? ¿No?

Eduardo: A mí no me hace nada de gracia.

Carlos: A mí me horrorizaba.

Ana: A mí me parece que en las canciones de Alaska quedaría a veces muy bien un saxo, pero con intervenciones cortas.

Eduardo: Como trabajo de disco esta­ría muy bien, pero nada más.

Ana: No se puede tener un saxo para que salga sólo un momento en una canción.

Eduardo: A lo mejor en nuestra próxima gira incorporamos uno, ja, ja.

Ana: Podría aprender Fabio a tocar el saxo.

¿Qué interés tiene una batería con respecto a la caja de rit­mos?

Eduardo: Desde luego, el mejor bate­ría que hay es una caja de ritmos. Nunca te fallará. Hay que acercarse a la caja de ritmos porque es la que lleva el ritmo. Un tío que hace jazz-rock no lleva el ritmo, hace ta-ca-tum, ta-ca-tum, como el de Radio Futura. La batería tiene que ser cuadrada, no hay que hacer virguerías.

Ana: La batería de Eduardo es como una caja de ritmos.

Eduardo: Pero no hay maracas.

Olvido, ¿por qué dejaste de tocar la guitarra para ponerte a cantar?

Olvido: Como se fue Manolo del grupo, se suponía que Carlos iba a cantar. Pero Carlos no se decidió, decía que no podía, entonces probé yo. Me gustó y me puse a cantar y dejé la guitarra porque la odio con toda mi alma. Ayer la volví a coger para otra canción y estuvo bien. O sea, no la he dejado del todo.

Ana: Al grupo le ha levantado fundamentalmente Olvido can­tando.

Nacho: Es que Manolo era un cantante muy serio.

Ana: Ahora, en un concierto de Alaska y los Pegamoides puedes estar todo el tiempo mirando a Olvido sin aburrirte.

Antes tenías que estar todo el rato mirando a la guitarra. Te movías poco.

Olvido: Si no miraba se me iba el dedo. No podía levantar la vista ni de reojo. Lo pasaba muy mal. No podía ni cotillear ni nada.

Eduardo: Eso le pasa a todo el mundo.

Ana: Es un desperdicio que Ol­vido esté en un rincón tocando la guitarra cuando puede estar en el centro del escenario.

¿Te interesa el barroco?

Olvido: No, aunque sea muy ba­rroca.

¿Estéis satisfechos de vuestro sonido en directo?

Eduardo: Sí, tenemos un técnico que vale mucho la pena.

Nacho: Tenemos el mejor técnico.

Eduardo: No hay técnicos, o sí, lo que pasa es que la gente no los busca, ni se preocupa, ni les dice antes del concierto: “Queremos un sonido así”. Todos los gru­pos se creen estrellas. Llegan, prueban el sonido y se van al camerino a vestirse. Al técnico hay que tratarle bien, porque es uno más del grupo.

¿Cómo se llama vuestro téc­nico?

Eduardo: Jesús.

Ana: Hemos tenido mucha suerte. Antes sonábamos desastrosa­mente en directo.

Nacho: Hay conciertos en que se­guimos sonando desastrosa­mente.

Alaska y los Pegamoides han venido presentando una gran calidad en los temas e invaria­blemente un sonido deficiente. ¿A qué creéis que se debe esto?

Eduardo: Porque no sabíamos tocar. No era solamente el técnico, sino que no teníamos ni idea.

Ana: Era también falta de ensa­yos.

Eduardo: Yo llevaba tres meses to­cando la batería cuando entré. Menos, casi.

Ana: La primera vez que toqué con el grupo llevaba en él una semana y la primera vez que tocó Eduardo llevaba dos sema­nas. Con dos semanas en él dos de sus miembros, un grupo no puede sonar bien.

Nacho: Carlos también tocaba la guitarra desde hacía poco tiempo y yo el bajo…

Eduardo: Pero no sabía cómo se tenía que dar, ni nada.

Carlos: Seguimos igual, pero ahora estamos más cuadrados, ensaya­mos más; pero yo sigo sin saber tocar la guitarra.

¿Cómo ha sido la producción del disco?

Eduardo: Un poco movida.

Nacho: Ha habido muchos proble­mas.

Carlos: Se supone que la hizo un señor que se llama Julián Ruiz, pero en realidad no la ha hecho nadie.

Olvido: Porque no está producido.

¿Vais a hacer el LP?

Eduardo: No lo sabemos todavía.

Carlos: Ahora vamos a hacer el próximo single.

Las actividades que lleváis a cabo al margen de la música, como el cine o la pintura, ¿se impondrán algún día a vuestra carrera musical?

Carlos: Yo creo que son cosas que se pueden llevar perfectamente a la vez. En cambio no se podría ser a la vez músico y electricista o fonta­nero.

Olvido: Sí se podría. Haríamos montajes eléctricos y montajes de agua.

Carlos: Pero no nos dedicaríamos nunca a ser sólo fontaneros o electricistas. La pintura y el cine son cosas que se complementan con la música.

¿De qué manera estáis integra­dos en un ambiente de vanguar­dia cultural, entre el arte y la moda, y cómo consideráis en general la actual asociación entre la cultura de elite y el pop?

Eduardo: ¿Qué?, ¿qué cómo se conecta la vanguardia cultural y la mú­sica?

Sí. Por ejemplo, en la fiesta de cumpleaños de Olvido estaba el todo Madrid vanguardista, pintores, músicos, directores de cine, críticos…

Carlos: Últimamente es eso. Antes a la vanguardia le gustaba más el jazz. Ahora le gusta la nueva ola.

Eduardo: La nueva ola, no; Alaska y los Pegamoides.

Olvido: Les gusta la nueva ola.

Carlos: Zombies y cosas así.

Eduardo: Zombies están muy bien. A algunos les gustaba Radio Futura, pero se han dado cuenta de su error.

Carlos: A mí me gusta Radio Fu­tura.

Eduardo: A Carlos, sí.

Nacho: Es la cruz.

Olvido: A mí no me interesa la música como música. Me inte­resa como moda, revistas, leerla, tocarla, por todo lo que lleva alrededor.

¿Vuestra actividad de grupo, en todos sus aspectos, constituye una actividad de vanguardia?

Olvido: Sí.

Carlos: Yo creo que sí. Intentamos llamar la atención no sólo me­diante la música.

Olvido: Nos servimos de todos los medios a nuestro alcance: el escándalo público, como diría Fabio.

Nacho: Por ejemplo, salir en la tapas de los periódicos.

Ayer salisteis en Diario 16, ¿no? ¿Es cierto lo que dijisteis de Las Chinas?

Eduardo: Que eran cuatro putonas. Lo dijo éste.

Olvido: Lo dijo él porque tiene la lengua más rápida, si no se nos hubiese ido a otro.

Ana: Pero nos hemos arrepen­tido, porque las más putonas somos nosotros.

Olvido: Y encima les hemos dado publicidad gratuita cuando no­sotros somos más putonas que ellas. No hay derecho. Que pongan una querella y nos lleven a juicio para ver quién es más putón.

Eduardo: La verdad es que ellas son cuatro monjas y nosotros somos cinco putones.

Ana, ¿te vas a casar con Car­los?

Nacho: Ya están casados desde hace cuatro meses.

Ana: Nos hemos separado ya. Que quede claro.

Carlos: Somos como Abba.

Ana: Pero seguimos siendo bue­nos amigos.

¿Creéis que el pop, o como queráis llamarle, será alguna vez una música popular, en el sentido de ventas y conciertos multitudinarios?

Eduardo: Yo creo que sí, pero dentro de mucho.

Olvido: Yo espero que nunca llegue a ser de conciertos multitudina­rios, pero que mueva a gente suficiente como para poder to­car.

Carlos: Hay que mover a una gente que hasta ahora no se ha intere­sado por esto, pero puede llegar a interesarle. No hay que cerrarse y dirigirse a un público establecido, sino a otro que, por ahora, no existe.

¿No existe?

Olvido: Como público.

Carlos: Empieza a existir. Hay mu­chísima gente.

Lo que existe es una gran confusión. Había poca gente y todo estaba claro antes. Ahora los críticos parece que no tienen claro lo que está pasando en Madrid (a propósito del Musi­cal Express sobre “la movida madrileña”). Aunque Silvia Tortosa, sí.

Olvido: Y Maruja Callaved.

Nacho: Sí, no saben nada. El Costa, ¿qué sabe?

Ana: Tiene un cacao mental bas­tante claro.

Carlos: Lo de Costa es una historia que vamos…

Olvido: Hay que dejarlo aparte, porque luego él siempre critica a los que no saben tocar, pero sale en televisión y enseguida se apunta a decir: “Y lo que tenéis que hacer es coger una guitarra y salir todos; echarle cara al asunto”, para luego criticarlos y echarlos abajo.

Carlos: Además, no he visto a una persona con menos información musical.

Nacho: Es una especie de histérico.

Carlos: En El País dijo que la sintonía de Un globo, dos globos, tres globos la había hecho Vainica Doble.

Olvido: Y de la portada de Zombies dijo que era algo así como…

Carlos: Futurismo-Marinetti, no sé qué, no sé cuántos. ¡Dice unas cosas!

Y utilizaba un concepto que no habíamos oído en nuestra vida: “movida madrileña”

Olvido: ¡Es tan bonito!

Nacho: Es que él es un enrollao.

Ana: Un colega más.

Carlos: Es que se lo montan “dabuten”.

¿Cuántos grupos hay en Ma­drid?

Eduardo: No he echado la cuenta todavía.

Ana: Que merezcan la pena, debe haber como cuatro o cinco.

Carlos: Diez o doce.

Olvido: ¿Que merezcan la pena…?

Eduardo: Ya no sólo es en Madrid. En Barcelona ya empiezan a nacer grupos, como El Ultimo Re­sorte, ¿no?

Carlos: De la “cult wave” y eso.

Olvido: Barcelona está mucho más avanzada que Madrid, a nivel musical.

¿Sí?

Olvido: Tiene mucho que enseñar a Madrid. Los grupos que se están formando en Barcelona son muy pocos, pero tienen las ideas más avanzadas. Ninguno hace pop.

¿Qué hacen, entonces?

Olvido: Música electrónica, de van­guardia, avanzada. Con ideas nuevas.

Nacho: Algunos han llegado al punk y aquí todavía están en el pop. Dentro de dos años, Mamá y Los Secretos se pondrán im­perdibles y todo eso.

Se viene últimamente hablando de la vuelta de la psicodelia…

Nacho: No. Es que hay grupos que todavía no han llegado. Mamá tiene que pasar por la psicodelia, luego por el sinfonismo y el punk.

Carlos: La imagen de Olvido parece psicodélica. Los pendientes…

Olvido: Los estampados. Es fácil de confundir.

Eduardo: Nosotros no tomamos áci­do.

Pero se trata más bien del espectáculo.: el movimiento, las luces, los efectos.

Nacho: Pensábamos poner películas.

Olvido: Lo dices en el sentido de utilizar el escenario, ¿no? Como hacía el art show y todo eso. Eso es lo nuevo, la psicodelia ha vuelto, pero no es psicodelia, es otra cosa.

¿Por qué Fabio de Miguel hacia las presentaciones de vuestros conciertos?

Carlos: Porque es maravilloso. Es la persona más encantadora que hay en Madrid. Para abrir el escenario nadie mejor que él

Nacho: Es la única estrella que hay así todavía en Hollywood.

Ana: Él, además, busca el escán­dalo y el grupo más apropiado es el nuestro.

Pero Fabio de Miguel es un reciclado, ¿no? Considera lo moderno como kitsch.

Nacho: Ahora está cambiando de imagen.

Eduardo: Tú es que le tienes mucha manía a Fabio.

Desde luego que no.

Olvido: ¿Que considera lo moderno como kitsch?

Sí, antes le gustaba Jua­nita Reina y ahora Alaska y los Pegamoides.

Olvido: A mí también me gusta Juanita Reina.

Y a mí.

Carlos: Tú es que no le has tratado. Tienes que hablar con él.

¿Cómo ha sido la experiencia en televisión?

Ana: Para mí, desastrosa. No me ha gustado nada.

Eduardo: Para mí ha sido increíble. Me he dado cuenta de que TV es un bodrio.

Nacho: Además, ni siquiera es di­vertido.

Ana: Es como una cuadra. Peque­ñísimo. Un montaje de lo más cutre.

Olvido: Pero ya no podemos salir a la calle sin gafas de sol y debidamente camuflados. Es un escándalo.

¿Dónde habéis pasado el ve­rano?

Eduardo: Unos en Hawai, otros en Miami, en Nueva York, en Los Ángeles.

Olvido: Ana, Eduardo y yo hemos veraneado en Briviesca.

Eduardo: Nos echaron a patadas nada más bajar del autobús.

¿Qué tal en Estados Unidos?

Nacho: Está mejor Madrid, claro, mejor que Nueva York.

¿Sí?

Nacho: Me temo que sí.

Carlos: Nueva York no sé, porque no he estado, pero Miami es como Benidorm.

Con más millonarios, ¿no?

Nacho: No salen a la calle, sola­mente hay cubanos.

¿Qué proyectos tenéis para la próxima temporada?

Ana: Miles.

Eduardo: Alcanzar el mayor escán­dalo.

Carlos: Queremos ser las personas más populares de España. Como sea. Si hay que montar escándalos tipo Dalí, así de salir con panes en la cabeza…

Olvido: Nos da igual. Tenemos que superar a Jaime de Mora. Esta­mos hartos de que hablen sólo de él.

Eduardo: Queremos salir en todas las revistas.

Olvido: Y conseguir como sea la portada de Sal y Pimienta.

Carlos: Queremos ser la comidilla. Nosotros no tenemos portada para el próximo número.

Nacho: Podíamos salir en una pelea con Las Chinas.

Eduardo: No, un novio de Las Chinas pegándonos. Pero pensaba que la portada de DEZINE no se podía alcanzar, porque estaba reservada a los protagonistas de películas.

Es que es una revista de cine que no es de cine.

Eduardo: Sí que es de cine.

Bueno, sí, aparece Olvido, que es estrella de cine.

Carlos: ¿Qué pensáis de las revistas nuevas que han salido en Barce­lona?

¿Diagonal, Lati­no?

Eduardo: Sí.

Que son barcelonesas. ¿Te gustan?

Carlos: Me gusta Diagonal.

Es una mala copia del Interview de Warhol. ¿Cómo creéis que va a estar Madrid la temporada próxima?

Olvido: Que arde.

Eduardo: Va a haber hasta palos. Ya han empezado.

Olvido: No vamos a poder salir a la calle. Esta noche precisamente hay una inauguración y no sabemos si ir, porque nuestra vida peligra… y no ha empezado la temporada.

No dejéis de ir, por favor, que vamos a llevar fotógrafo.

Olvido: Bueno, en ese caso.

Eduardo: Me lo voy a pensar. Con tal de salir en las fotos.

¿Cómo veis que está relacio­nada la música y la moda?

Carlos: Muchísimo, lo que más.

Olvido: Es inseparable. La música sin moda es una mierda. Es por lo que te digo que no me interesa la música por sí sola.: no me interesa un grupo sin imagen.

Eduardo: Yo, por ejemplo, oigo a un grupo por la radio y me gusta, veo luego las fotos del disco y ya no me gusta tanto.

Olvido: Pero la imagen no sólo es vestirse, es también un compor­tamiento.

Carlos: Es pintarse…

Eduardo: Pintarse como una puerta.

Carlos: Ir a la peluquería.

Ana: Una forma de andar.

¿La moda es el factor más importante que determina la apariencia exterior?

Carlos: Según qué moda.

Me refiero a si se puede compa­rar la producción de música y la producción de imagen en un grupo.

Olvido: Sí. Hay unas chicas por ahí que copian a Ana, sólo que no les sale el cardado y quedan de un ridículo, las pobres, que se podían quedar en su casa.

Nacho: ¿Quiénes?

Olvido: Hay dos. ¡Es que la copian en todo! Se ponen la cinta; el pelo negro, cortado igual. Pero a las pobres no les sale. Todo el mundo las conoce. Son el haz­merreír de los sitios de Madrid.

¿Sois un grupo de moda sin ir a la moda?

Olvido: Sí. Somos el grupo que crea la moda.

Ayer estuvimos oyendo toda vuestra producción discográfica y no había ninguna canción de amor.

Olvido: Sí que las hay. Sólo que nuestras relaciones amorosas son tan tempestuosas, que nues­tras canciones son: “te quiero” y mañana “te odio” y “te pego”.

Carlos: Tenemos canciones de amor… con un periquito.

Olvido: Es que no tenemos relacio­nes normales.

Eduardo: Somos muy jóvenes para el amor.

Nacho: Todavía no lo hemos descu­bierto.

Muy cerca de ti, ¿es de amor?

Carlos: Esa es la que más se acerca.

Olvido: Pero tiene un tono muy dominante. No es nada de amor.

Quiero decir canciones de novios y de novias, que los novios abandonan a las novias y todo eso.

Olvido: No podemos hablar de ello porque no lo conocemos. Noso­tros a lo nuestro.

Pero son muy bonitas, siempre se pueden seguir ha­ciendo. Es igual.

Carlos: Yo creo que no, se han hecho demasiadas canciones so­bre enamorados.

¿Y sobre psicópatas como En el hospital?

Nacho: El hospital es un plagio de una película que… ¿Cómo se llamaba?

Carlos: Patrick.

Nacho: No tiene más misterio. Es el plagio de esa película. Lo que pasa es que Costa, que no se entera de nada, se creía que era de hospitales y de picos. Es nada más que eso, el plagio de una película.

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JOSÉ MARÍA MARCO

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