El mito del paraíso andaluz

Darío Fernández-Morera. The Myth of Andalusian Paradise, ISI Books, 2016

 

El nuevo estudio del profesor Darío Fernández-Morera sobre el mito del paraíso andaluz termina con un breve recuerdo del Greco. El gran pintor, efectivamente, pasó de Creta a Italia y acabó en Toledo, como un recuerdo de la experiencia de otros muchos compatriotas suyos que encontraron en la Cristiandad europea occidental refugio frente a la represión que padecían en su tierra por parte de los musulmanes conquistadores.

 

Después de su éxito castellano, el Greco cayó en un olvido relativo. Algunos de los que contribuyeron a rescatarlo lo hicieron, mucho después, porque venían buscando en España la esencia de un mundo primitivo que se había salvado, casi por milagro, de la impronta esterilizante de la modernidad. Uno de ellos fue Maurice Barrès, que hizo de la España simbolizada por el Greco uno de los grandes elementos de su muy literaria, y por eso mismo muy eficaz animadversión a todo lo que la modernidad significa: racionalización, igualdad, tolerancia, liberalismo. Así es como el Greco, tan radicalmente cristiano, tan moderno, se encuentra metido en un dispositivo de lectura crítica de la Europa liberal y, más aún, en una recuperación de lo oriental –en este caso, de lo musulmán- interesada antes que nada en acabar con el Occidente moderno.

Por eso la intuición de Fernández-Morera al sacar a relucir el nombre del Greco al final de su estudio es tan brillante. Tirando de ese hilo, se puede reconstruir la historia intelectual de la postmodernidad académica y literaria, deudora –muchas veces sin saberlo- de conceptos creados por los nacionalistas de hace un siglo. Fueron esos mismos nacionalistas los que exaltaron la irracionalidad, la búsqueda de lo auténtico, el concepto de relativismo. También se empeñaron, con gran eficacia –hay que reconocerlo- en demoler la cultura liberal y cristiana propia de Occidente. Aquí hay un trabajo que Darío Fernández-Morera, después de este estudio sobre los mitos de la España andalusí, está bien preparado para realizar.

Darío Fernández-Morera es profesor en la Universidad de Northwestern, en Illinois, Estados Unidos, y es conocido por sus trabajos sobre cultura y literatura española e hispanoamericana. Siempre le han gustado los riesgos, como cuando investigó la obra de Cervantes desde el punto de vista de la teoría económica. Ahora asume uno mayúsculo, al atacar de frente uno de los mitos más arraigados en la imaginación postmoderna, la de la Andalucía tolerante y feliz, la casi idílica España musulmana donde convivían en paz y armonía moros, judíos y cristianos, y que ha sido elevada a la categoría de modelo para nuestra propia cultura. (Hay que reconocer que los nacionalistas, Barrès sin ir más lejos, no llegaban a tanta beatería: lo que les fascinaba era precisamente la brutalidad, la violencia.)

Obviamente, hay numerosos estudios y trabajos que no han participado nunca de esta mistificación. La escuela arabista española sabía y sabe en general muy bien el material con el que estaba tratando (ver a modo de ejemplo los estudios de Felipe Maíllo Salgado, ampliamente citados aquí) y otro tanto ocurría con los franceses (por ejemplo, el muy revelador la vida cotidiana en la Europa medieval bajo dominio musulmán, de Charles-Emmanuel Dufourcq). También ha habido académicos de gran valentía que se han esforzado por aclarar los conceptos, como Serafín Fanjul y Rosa María Rodríguez Magda. En Francia, destacó el estudio de Sylvain Gouguenheim sobre las traducciones del griego realizadas en Occidente, objeto de ataques virulentos y citado con toda intención por Fernández-Morera. Todos ellos han desafiado el establishment universitario, empeñado en convertir la España musulmana, y por extensión el Islam, en un edén multicultural.

El libro de Fernández-Morera no es una historia de la España musulmana. Se organiza por temas y por áreas. Empieza por la España visigótica, de la que apunta –con razón- el alto desarrollo intelectual y cultural, incomparablemente superior al de los invasores musulmanes. Continúa por el hecho mismo de la invasión, en la que el autor acentúa –como es debido- el aspecto de yihad, de guerra santa. Y llega por fin a la situación de judíos y cristianos, minorías toleradas porque sometidas, explotadas y reprimidas. No se olvida la situación de las mujeres, que el autor compara con la de los territorios cristianos, donde tenían una libertad y una autonomía incomparablemente superior. El gusto, tan especial, por el terror y la extensión de la esclavitud son otros elementos bien tratados.

Del mito andalusí queda poco después del repaso. El autor lo realiza teniendo en cuenta un gran aparato bibliográfico y con un recurso intensivo a las fuentes originales. (Por ejemplo, los poemas de exaltación de las decapitaciones masivas de cristianos cobraron hace ya tiempo una nueva actualidad.) Y a esa antología, Fernández-Morera añade otra, que es la de los académicos y periodistas que han cantado las alabanzas del multiculturalismo feliz de la España musulmana.  Esta intención, tan claramente polémica, otorga al libro una viveza excepcional. Cuando trata asuntos como el de los mártires de Córdoba –culpables ellos mismos de su martirio, según una bien arraigada interpretación académica progresista- o el de la presunta libertad amorosa vigente en el Islam –que no era más que el reflejo de la sórdida práctica de la esclavitud sexual- el autor estalla en indignación… que no es difícil compartir.

Un libro importante, que estaría bien ver publicado pronto en castellano.

Libertad Digital, 21-07-16