El final de Estados Unidos

George Packer, El desmoronamiento, Barcelona, Debate, 2015, 521 págs. Trad.: Miguel Marqués Muñoz

Los norteamericanos tienen una especial habilidad para convertir las grandes crisis económicas en voluminosas novelas. Gracias a eso se evitan el trabajo, al que tan aficionados somos de este lado del Atlántico, de hacer con ellas revoluciones políticas. Efectivamente, las revoluciones políticas salen más caras y son más feas que cualquier novela, incluidos los novelones con pretensiones sociales. Este lado tan práctico de los norteamericanos dio excelentes frutos durante la primera de las grandes crisis económicas del siglo XX, cuando Steinbeck y Dos Passos sublimaron la convulsión social en estupendos relatos de tono épico e individualista a la vez, como correspondía a la Norteamérica de entonces.

 

La trilogía sobre Estados Unidos que John Dos Passos escribió en los años treinta es de obligada referencia a la hora de entender esta obra de ficción política que acaba de ser publicada en español con el título “El desmoronamiento”. El autor, George Packer, es un periodista y escritor californiano residente en Nueva York. Colabora en el “New Yorker” y escribe ensayo, teatro y ficción. El título resulta bastante sobrio en vista de la ambición del proyecto. Packer, efectivamente, se dispone a contarnos la decadencia de Estados Unidos en los últimos treinta años. (Él mismo tiene 54.) Para ello, utiliza en buena medida los recursos que ya inventó Dos Passos en su día. Se trata de hacer una obra de las que se llaman “corales”, con diversos personajes de fuerte personalidad.

Está Tammy Thomas, una trabajadora negra de una ciudad de Ohio que tras el derrumbamiento de la industria de la zona acabará ejerciendo de activista comunitaria. Está Dean Price, que tiene que abandonar el cultivo de tabaco tradicional en su familia y acaba reconvertido en la industria de la bioenergía (no le dio tiempo a llegar al fracking). Y está Jeff Connaughton, apasionado por la política en su juventud y que acaba de lobista entre Washington DC y Wall Street. También hay algún retrato menos extenso, como el de un infeliz que se pone a hacer la revolución en el movimiento Occupy Wall Street, el 15-M norteamericano. (Aquí sería ya eurodiputado.)

Entre estos capítulos, el autor sitúa otros en los que traza una breve semblanza de personajes bien conocidos, desde el escritor Raymond Carver al rapero Jay-Z, pasando por la superestrella Oprah Winfrey, el astro republicano de los noventa Newt Gingricht y la hoy senadora Elizabeth Warren, que se empeñó en que se le reconociera una supuesta ascendencia cherokee: a tal punto llega el ultrasnob e hipersectario, por no decir racista, progresismo de la Costa Este.

Finalmente, para abrir cada capítulo, Packer vuelve a un procedimiento muy propio de Dos Passos, como es el collage de titulares, canciones, eslóganes y fragmentos de discursos. El recurso funcionó en su momento. Hoy en día, resulta insignificante.  Las semblanzas de famosos son esquemáticas y paródicas. Mucho más interesante es el relato de las vidas de los otros personajes, los auténticos protagonistas de una obra entre el reportaje, la ficción y la política con la que se autor ha querido contar la intrahistoria de la Norteamérica reciente.

Efectivamente, estos personajes, que muestran fuerza de voluntad, ganas de salir adelante y una fe inquebrantable en el sueño norteamericano, se van a ver sacudidos por fuerzas que no controlan: por lo fundamental, la desindustrialización, el capitalismo financiero y la crisis inmobiliaria. Intentarán salir adelante en un escenario en mutación acelerada, donde los tradicionales lazos comunitarios, las lealtades vecinales y familiares, la solidaridad de clase y las empresas con rostro humano están dejando paso a un mundo arrasado por el egoísmo, la codicia y el desenfreno. Como el sesgo político del libro es tan evidentemente progresista, parece que el autor echa de menos los años previos a la llegada al poder de los republicanos, en la década de los ochenta. Convendrá recordar que Estados Unidos existía antes del New Deal. También es posible que Packer esté imaginando una Norteamérica que él mismo, por la edad que tiene, apenas conoció, si es que alguna vez existió. Se trataría de un caso de nostalgia imaginaria, fabricada para intentar dar sentido a un presente que no se entiende. Y es  aquí donde la obra falla un poco. El relato es eficaz, rápido, analítico y algo sentimental. Atrapa al lector, sin duda, pero como también se ha desmoronado el gran relato (marxista) que sostenía, por ejemplo, la obra de Dos Passos, la de Packer se hunde en un nihilismo muy postmoderno. El “desmoronamiento” se convierte en una entidad metafísica y metatextual, es decir redundante, algo así como el problema de España para nuestros compatriotas del siglo pasado. Está bien, pero quizás no sea bastante para comprender lo que está ocurriendo.

 

Tres libros

John Dos Passos, El gran dinero (de la trilogía USA); John Steinbeck, Las uvas de la ira; Sinclair Lewis, Babbitt.

 

Sobre el autor

Periodista, novelista y dramaturgo norteamericano. Colabora en The New Yorker. Apoyó la intervención norteamericana en Irak. Autor de un buen libro de memorias sobre el progresismo norteamericano: Blood of the Liberals (2001)

 

Ideal para:

Interesados en la política y la sociedad norteamericanas de hoy en día, y también para quien guste de la gran literatura social y realista norteamericana.

 

Un defecto

La ausencia de una clave que permita interpretar lo ocurrido, lo que convierte a los personajes en víctimas destinadas al fracaso.

 

Una virtud

El pulso narrativo, el tono periodístico, el ritmo rápido. Y la ambición conceptual y estética.

 

Puntuación

7 sobre 10.

 

La Razón, 15-01-15