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Bruce Bawer en Europa

Bruce Bawer, Mientras Europa duerme, Gota a Gota, 2007

Libertad Digital, 22-03-2007

 

Bruce Bawer es un escritor y traductor norteamericano, nacido en Nueva York. Vive en Europa desde hace bastantes años. Se mudó por amor, porque su pareja –Bawer es gay- es de aquí. También por la fascinación que la vieja Europa, de apariencia tan sofisticada, tan rica en historia y tan agradable para vivir, ejercía sobre él, como lo hace sobre tantos norteamericanos convertidos en “expat”, como ellos dicen (de “expatriados”) más por voluntad que a la fuerza.

 

Cuando se vino a Europa, Bawer también debía estar aburrido de algo que entonces él consideraba avasallador y peligroso, como era el “fundamentalismo” cristiano evangélico, al que dedicó muchas horas de trabajo y un libro, “Stealing Jesus”, algo así como el “robo de Jesucristo”. Bawer parecía destinado a vivir en Ámsterdam o Berlín, alguna ciudad cosmopolita que le ofreciera lo mismo que había dejado atrás en Nueva York, más el toque europeo. Acabó en un sitio bastante inverosímil, Oslo, ni más ni menos. Pero con una terquedad característicamente norteamericana, convirtió este reducto un poco al margen, e incluso algo provinciano, que le había tocado en suerte en un perfecto observatorio de la realidad europea.

Uno de los resultados de esta actitud es el libro que ahora publica en español la editorial Gota a Gota, titulado Mientras Europa duerme. Bawer describe con agudeza cómo Europa, ese paraíso tolerante y abierto que él había soñado y en el que por fin estaba viviendo, se ha ido convirtiendo, ante sus ojos, en un mundo nuevo. La palabra “tolerancia” es una de las claves, como lo es la “paz” y el “multiculturalismo”. Europa, efectivamente, ha abdicado de la defensa de sus antiguos ideales: ante la intolerancia, la falta de respeto por los derechos humanos, la brutalidad y la censura, los europeos han decidido inhibirse, no defender la libertad (la suya propia), recluirse en un mundo perfecto donde está prohibido disentir de la actitud de cesión dominante.

Bruce Bawer describe este proceso no en forma de ensayo, al modo en que lo ha podido hacer Glucksman en Occidente contra Occidente. Cuenta su periplo personal, los jalones de ese descubrimiento, que son los jalones de este nuevo rapto de Europa: el 11-S y las reacciones que suscitó, el asesinato de Pym Fortuyn y luego el Theo Van Gogh o los atentados de Madrid.

En más de una ocasión, Mientras Europa duerme recuerda Mi vida, mi libertad, el segundo libro de Hirsi Alli. Un personaje en busca de una cierta forma de libertad cuenta cómo, habiendo creído descubrirla en un país europeo, llega pronto el desengaño. En los dos casos el agente exterior es el mismo: el islam y el islamismo –entre líneas Bawer se pregunta qué distancia hay entre uno y otro- que está protagonizando un cambio demográfico y cultural gigantesco. También es idéntica la raíz del mal. Siempre habrá fanáticos y totalitarios. La cuestión es no rendirse ante ellos. El libro de Bawer es un llamamiento a la acción, a despertarse ante la voluntaria servidumbre que muchos europeos están aceptando como si fuera irremediable, o –aún más increíble- como si fuera un progreso.

Al tiempo que una descripción y un toque de rebato, Mientras Europa duerme incorpora otra dimensión. Y es la de cómo un norteamericano redescubre, al contraste con lo que está ocurriendo en Europa, su propio país. Bawer no deja de ser crítico con él, como lo son muchos norteamericanos, que en esto se parecen bastante a los españoles. Pero al contemplar la siesta y la molicie de una Europa que ha optado por la rendición preventiva, el ejemplo norteamericano –su patriotismo, el dinamismo de una sociedad que se niega a depender del Estado, el empeño en integrar a los inmigrantes en una identidad orgullosa de sí mismo- aparece más y más positivo.

En resumen, la posición –y el talento- de Bruce Bawer le permite describir al mismo tiempo la catástrofe en la que puede convertirse la situación europea de empeñarse en su actitud actual, y contrastarla con otro país -¿otra cultura?- que ofrece soluciones a esa misma deriva. La paradoja, que muchos no sabrán apreciar, es que ese país, Estados Unidos, es la encarnación de lo que una vez fue un sueño europeo de libertad e igualdad ante la ley, hoy amenazado por el islam y el empeño suicidio de los europeos.

En resumen, un libro valiente, complejo y claro a la vez, y además ameno como pocos.

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JOSÉ MARÍA MARCO

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