¡Suscríbete y recibirás nuestra Newsletter: 'Los viernes de Marco'!
 

El paraíso en la tierra. ¿Dinamarca… o Colorado? Por Marta Alejandro

En los últimos años, cualquiera que haya leído las noticias o visto la televisión a uno u otro lado del Atlántico pensaría que Dinamarca es el paraíso terrenal. En la campaña de las pasadas elecciones generales en España, a juzgar por las muchas veces que políticos, analistas y tertulianos utilizaban al país escandinavo como referencia a imitar, un observador lejano –como yo, desde Denver, Colorado— podría llevarse la impresión de que, para los españoles, parecerse a Dinamarca se está convirtiendo en una obsesión.  

 

Ya desde antes de las elecciones, cada vez que oigo las referencias a la bendita Dinamarca, me vienen a la cabeza varias dudas. En referencia a España, con la complejidad y la dimensión de su historia, sus 46 millones de habitantes, su diversidad regional y su carácter de frontera externa de la Unión Europea, ¿es realista o, incluso justo, compararla o aspirar a ser Dinamarca? Si se utilizaran estándares de investigación científica en vez de los que rigen en las campañas electorales y los estudios de radio y platós de televisión, probablemente el intento no pasaría el principio de comparabilidad de datos.

Pero aparte de la inutilidad de comparar España y Dinamarca, ¿por qué Dinamarca se lleva todos los elogios? ¿Hay otros lugares con datos semejantes a los daneses? Y si los hay, ¿han llegado allí haciendo las cosas a la danesa, o de otra forma? Es definitiva, ¿hay que ser danés para vivir como en Dinamarca?

Mis preguntas sobre esta fascinación van más allá de la mera reflexión. Desde hace veintiún años vivo en Colorado, a la que podríamos llamar la Dinamarca de las Montañas Rocosas. Sin embargo, dudo mucho que nadie en España promoviera hacer las cosas o imitar esta o aquella política aplicada en Colorado. Ya sé, estamos muy lejos y es difícil hacer asociaciones con lo que se desconoce. Es fácil recurrir al “esto no ocurriría en Estados Unidos” cuando se quiere criticar algo en España, pero informarse sobre cómo es realmente mi país de adopción y cómo compararlo con Europa requiere un mayor esfuerzo y sopesar al mismo tiempo los problemas que tiene o los errores que se cometen en Estados Unidos y que no tiene o no se cometen en España, aunque esto ya es otro tema que no voy a tratar ahora. También es cierto que el análisis superficial no es exclusivo de los españoles y que, en Colorado, la sensación de invisibilidad no la tenemos solo frente a los europeos. Es famosa la indiferencia, cuando no condescendencia, de los habitantes de la Costa Este estadounidense y de California frente a los estados del interior.

Sierra de San Juan

Sierra de San Juan, Colorado

 

Por eso yo, como buena inmigrante entre dos culturas, hago a menudo ese ejercicio de comparación. Y aquí presento mi propuesta para disputar a Dinamarca el título de paraíso terrenal.

 

Tabla 1.

COMPARACIÓN SOCIOECONÓMICA DINAMARCA COLORADO
Población total, 2013 5,7 millones
(Banco Mundial)
5,2 millones
(Censo EE.UU.)
Población, área metropolitana

Copenhague/Denver, 2015*

1.263.698
(Gob. Dinamarca)
2.754.258*
(*2014; Censo EE.UU.)
PIB, 2013 $335.900 millones
(Banco Mundial)
$306.663 millones
(Reserva Federal)
PIB/renta per cápita, 2013 $56.818
(Banco Mundial)
$48.730
(Reserva Federal)
Renta mediana por familia, 2012 $27.304
(Gallup)
$56,880
(Censo EE.UU.)
Ingresos tributarios como porcentaje del PIB, Dinamarca/EE.UU., 2015 49
(Heritage Foundation)
26.9

(Heritage Foundation)

Desempleo, dic-2015 6%
(OCDE)
3,5%
(Dep. de Trabajo, EE.UU.)
Desempleo, menores de 25 años, jul-2015 11,3%
(UE)
12.2%
(Dep. de Trabajo, EE.UU.)
Población activa, 2014 72,8%
(UE)
67,6%
(Dep. de Trabajo, EE.UU)
Tasa de población con educación terciaria, 2009 32,3%

(OCDE)

45,8%

(Censo EE.UU.)

Tasa de suicidios, 2014 11,3 por 100.000 habitantes

(OECD)

19,7 por 100.000 habitantes

(Gob. de Colorado)

 

Si nos atenemos exclusivamente a datos de población y socioeconómicos (Tabla 1), y al hecho de que ninguna de las dos tiene frontera exterior, Colorado y Dinamarca son comparables, aunque por extensión y geografía sean tan diferentes. Pero esos datos son muy fríos y resulta más útil centrarse en lo práctico.

 

Cerveceria artesanal en Ouray

Cervecería artesanal en Ouray

 

Pensemos entonces en un mundo ideal donde la gente no tenga que preocuparse por cosas tan terrenas como leyes de inmigración, barreras lingüísticas y encontrar trabajo. Si un español decide probar suerte en uno de estos paraísos terrenales, ¿cómo puede elegir? Los dos lugares son conocidos por los altos niveles de satisfacción de sus residentes debido a un estilo de vida peculiar y al saber conciliar el trabajo con el disfrute de la vida. Por eso, necesitamos la segunda tabla con datos prácticos como ayuda a que nuestro español imaginario tome una decisión.

Tabla 2.

Precios al consumo 17% más en Copenhague que en Denver
Precios al consumo incluidos alquileres 2,46% más Copenhague que en Denver
Precio de los alquileres 21,30% menos Copenhague que en Denver
Precio de restaurantes 48,58% más en Copenhague que en Denver
Precio de productos alimenticios 0,72% menos en Copenhague que en Denver

 

En Copenhague sería mucho más fácil pagar el alquiler de la casa, probablemente debido al control de los alquileres que practica el país escandinavo. En Denver los controles al precio de los alquileres son mínimos, lo que se une a la presión en los precios experimentada por el mercado de alquileres –más demanda que oferta– debido a la llegada constante al estado de nuevos residentes. Pero una vez pagado el alquiler, parece que Denver gana con diferencia en la comparación del coste de la vida, especialmente si también tenemos en cuenta que los daneses pagan muchos más impuestos que los norteamericanos (Tabla 1, presión fiscal).

 

Cumbre de Mt. Bierstad

En la cumbre del Mt. Bierstadt

 

Como este ejercicio de comparación es en realidad un intento de vender mi segunda tierra como el verdadero paraíso terrenal, ahora llega el punto fuerte de mi argumento. En Estados Unidos, el país de los rankings, Colorado sale ganando frecuentemente en las numerosas clasificaciones publicadas anualmente. A principios de marzo, Denver fue reconocida por ser la mejor ciudad de EE.UU. donde residir. Otros reconocimientos recibidos en el pasado incluyen a Boulder como la mejor ciudad universitaria del país, Colorado Springs entre las diez mejores ciudades para jubilarse y Fort Collins como la mejor ciudad donde criar a los hijos. Y si eso no es suficiente, ¿qué decir de los 300 días de sol y las Montañas Rocosas frente a las cuatro horas de luz en el invierno danés y al aire gélido del Mar del Norte? Además, si ellos tienen sus famosos restaurantes, nosotros nuestras famosas cervecerías artesanales.

Volviendo a mi observación inicial, siempre que alguien sale con las maravillas de Dinamarca, me pregunto si el hecho de ponerla de ejemplo es por sus aciertos, que los tiene, o solo para hacer un ejercicio simplista de causa-efecto a fin de demostrar que su riqueza y calidad de vida se deben exclusivamente a su tradición socialdemócrata. Cuando se dejan de comparar peras con manzanas, ¿se sostiene la idea de que la socialdemocracia es la única responsable de esa estabilidad y riqueza económica?

Colorado muestra estabilidad y riqueza económica con una estructura política y económica muy diferente. En el contexto político federal, Colorado es el «estado morado» modelo dentro del bipartidismo estadounidense, es decir, tiene un tradición de alternancia a la hora de elegir candidatos de un partido u otro. Dicha alternancia se traduce también en la elección de gobernadores (17 demócratas y 12 republicanos), representantes y senadores, y en las políticas aplicadas en el estado como resultado de ello. Su afiliación política está prácticamente dividida en tercios entre republicanos, demócratas e independientes, aunque hay variaciones regionales de control demócrata (Boulder y Denver) y republicano (condados de Douglas y El Paso, donde se incluye Colorado Springs). En la práctica, en algunos aspectos Colorado resulta el modelo ideal de cualquier liberal español. Ha sido capaz de desarrollar leyes de control del  tamaño del gobierno, como su famosa enmienda constitucional TABOR, la cual limita la recaudación impositiva y obliga a devolver los ingresos por encima de un umbral establecido, aunque esto también ha producido externalidades no esperadas en los sectores público y privado. Colorado también obliga legalmente a equilibrar el presupuesto de las administraciones del estado y las locales. En otros aspectos, es muy intervencionista, al igual que muchos lugares de tradición socialista. El estado y algunas administraciones locales cuentan con todo tipo de agencias de control de la actividad, como la Comisión de Utilidades Públicas que regula desde el suministro del agua y la electricidad a las licencias de los taxis. Es decir, en Colorado, al igual que en Dinamarca y en todas partes, no es oro todo lo que reluce.

No trato de defender con esto que los políticos –de cualquier lugar– deban ignorar lo que se hace fuera de sus fronteras porque no hay dos sitios comparables. Lo que observo es una tendencia a mitificar ciertos lugares o ciertas políticas sin profundizar lo suficiente para saber de lo que se habla.

 

Parque Nacional

Parque Nacional

 

No se puede terminar esta comparación sin mencionar un aspecto más delicado. Tanto Dinamarca como Colorado han sufrido históricamente tasas altas de suicidio (Tabla 1). Dinamarca ha hecho un gran esfuerzo para paliar el problema y sus datos han mejorado. Desafortunadamente, Colorado no ha tenido tanta suerte y en 2014 el número de suicidios alcanzó niveles récord. Las investigaciones realizadas muestran correlación entre áreas del mundo con buenos niveles de satisfacción en la población y tasas altas de suicidio. Es posible que sea más difícil estar deprimido entre tanta gente que parece tan feliz. Otras interpretaciones hablan de que Colorado y los estados interiores del país comparte rasgos comunes con la cultura del norte de Europa, tan presente en EE.UU., como el aislamiento social y la actitud de “al mal tiempo, buena cara”, lo que resumen con la expresión “el gen nórdico”.  En realidad es difícil de explicar y no es bueno trivializar un asunto tan delicado para convertirlo en arma arrojadiza electoral contra los que utilizan a Dinamarca como el país ideal, como se está haciendo este año en las primarias estadounidenses.

Al final, la conclusión a la que yo llego durante las campañas electorales es que sería bueno que políticos y analistas fueran más prudentes a la hora de cantar las glorias de los paraísos terrenales de su preferencia. Como hemos visto, ni Dinamarca es tan especial ni hay una sola vía para alcanzar esos niveles de vida.

Ilustración: Denver, Colorado

 

Marta Alejandro

Madrid, 1968.

Licenciada en Ciencias Económicas por la Universidad Complutense de Madrid. Entre 1993 y 1994 fue redactora del diario Expansión, donde empezó a traducir del inglés al español. En 1994 se trasladó a Denver, Colorado, donde vive con su familia. Desde 1995, su ocupación principal ha sido la traducción técnica. En la actualidad y desde 2008 trabaja como traductora para el Distrito Escolar del Condado de Jefferson, y anteriormente trabajó para el Distrito Escolar de Denver y la empresa informática, Quark, Inc. Como traductora autónoma ha trabajado para varias agencias de traducción, empresas y publicaciones de EE.UU, Europa e Hispanoamérica. En España ha colaborado con la publicación digital de información religiosa Religión en Libertad.

2Me gusta
JOSÉ MARÍA MARCO

venenatis, ultricies accumsan sem, quis, non