Líder o mánager. Aprende a dirigir tu vida. Por © Rosetta Forner

“Hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana, y del Universo no estoy seguro.”

Albert Einstein.

A lo largo de toda mi vida profesional, me he relacionado con multitud de personas de diversos sectores y países. Hecho que ha sido sumamente enriquecedor, a la par que me ha situado en la realidad, quitado complejos y permitido reflexionar acerca de lo mucho que nos parecemos -por dentro- los seres humanos. En ocasiones, verdaderos ‘líderes’, pasan desapercibidos debido a que no ostentan cargos directivos, ni son presidentes, ni han fundado empresa alguna. El relacionar el concepto ‘liderazgo’ con ‘cargo’, así como el considerarlos ‘directamente proporcionales’, viene a ser algo así como ‘confundir la velocidad’ con… algo que no tiene nada que ver con ella. Las competencias pueden aprenderse y perfeccionarse, en cambio la genialidad nace con uno. La prepotencia nubla el sentido común y el raciocinio, al igual que lo hacen el miedo y el complejo de inferioridad.

 

Líder natural (Natural Born Leader: NBL) es aquella persona que:

  • posee una personalidad sólida -de rompe y rasga-, vive la vida a su aire (hace uso de su libertad), es franca, se atreve a tener ideas y opinión propias, asume la responsabilidad de sus conductas, acepta los resultados y hace algo por mejorarlos.
  • es carismático, es decir, de esa persona emana una suerte de ‘energía’ que hace que la gente se le acerque: tiene un ‘algo’ especial que hace que no pueda pasar desapercibido/a.
  • levanta pasiones -odios intensos, admiraciones intensas-, pero jamás deja indiferente.
  • se atreve a mostrar su verdadero yo pues no teme la ira ni el ostracismo de los demás.
  • se dirige a sí mismo. No espera a que nadie le diga lo que tiene que hacer.
  • sigue su ‘bliss’ (su convicción, su corazonada, su impulso primigenio), en vez de las consignas sociales.
  • No se pliega a las órdenes de otros, pues elabora sus propias coordenadas vitales.

 

Ghandi fue un líder NBL.

Martin Luther King fue un NBL.

La madre Teresa de Calcuta fue una indiscutible lideresa NBL.

Jesús fue un NBL.

Eva fue una NBL.

Thomas Jefferson fue un NBL.

Isaac Newton fue un NBL.

Madame Curie fue una NBL.

Margaret Thatcher era una NBL.

Juana de Arco fue una NBL.

Barbra Streisand es una NBL.

Isabel, reina de Castilla, fue una NBL.

Santo Thomas Moro fue un NBL.

Ferran Adrià es un NBL.

 

Recientemente he añadido a esta ‘lista’ al protagonista de la película BRIDGE OF SPIES, pues Mr. Donovan existió realmente. Un abogado con principios que luchó por ellos y en base a ellos.

 

 

‘Liderazgo & Genialidad’ versus ‘Management & Competencia’

Se puede aprender a dirigir, a ser un manager competente, partiendo de la idiosincrasia particular de cada persona. Ni todos los terrenos son idóneos para construir el mismo tipo de edificio, ni todas las personas son líderes en potencia. En mi opinión profesional, la mayoría de las personas sólo pueden aspirar a ser buenos managers o directivos, lo cual no conlleva menosprecio, desprecio o humillación de aquel no es un NBL. Tan sólo se trata de realismo. Cada uno de nosotros tiene la obligación de conocerse para sacarse el mejor partido posible y poder dar lo mejor de sí mismo. De ponerse el énfasis en enseñar ‘management’ en lugar de ‘liderazgo’, tendríamos más y mejores resultados, excelentes directivos en las empresas, y una mejora sustancial en el mundo de la política. La clave de la excelencia está en sacarle partido a las características propias, aprender a usarlas de manera que parezca que se es ’genio’ cuando sólo se es virtuoso.

 

Por más que nos esforcemos en sacarle brillo a una piedra nunca lograremos que brille como un diamante ni que lo sea. Podrán emplearse las mejores herramientas, pero será perder el tiempo puesto que nunca llegará a ser diamante. Podemos llegar a ‘brillar’, si bien el brillar no se transforma en ‘ser’. En cuanto al ‘ser’, se nace o no se nace.

 

El no ser un líder al uso –ajustado a la definición de manuales de management- no nos hace a ninguno inferior a los demás, ni nos resta mérito como seres humanos ni dignidad. Cuando una persona logra ver sus cualidades, apreciarlas, honrarlas, aprende a sacarles partido y procede igual con otras personas, ya sean colaboradores, miembros de su familia, amigos o conocidos. Un buen directivo anima a sus colaboradores a pensar, a discrepar, puesto que en ello está parte de la clave de la supervivencia y éxito de una empresa. Un equipo en el que todos sus miembros pueden expresar su opinión y su punto de vista/análisis de la situación, es un equipo destinado a triunfar. Por el contrario, un equipo fabuloso dirigido por alguien incompetente que se empeña en hacer oídos sordos a las quejas o sugerencias de sus colaboradores-empleados, desaprovechará su talento y enmohecerá en el pantano depresivo de la mediocridad. Un líder (NBL) no teme las opiniones, ideas, o talentos de sus colaboradores. Por eso los anima a sacar lo mejor de sí mismos, a darlo todo, a luchar por un ideal, a ser los mejores.

Los líderes son competitivos, aman competir, y se aburren cuando no hay nada por lo que luchar. Se crecen ante las dificultades, aman los retos.

 

La genialidad nace con uno, al igual que el liderazgo. Pero se puede aprender a ser competente y dirigir el destino propio.

 

Contacto: [email protected]

rosettaforner.com