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Entrevista en «La Gaceta» sobre «Una historia patriótica de España»

Entrevista por Santiago Mata, La Gaceta, 20-11-11

Liberal de pro, su libro busca “ayudar a la convivencia de los españoles de hoy”. Contra el agonismo del 98, recalca que España “no es un país tan diferente de otros”. “El patriotismo es integrador, el nacionalismo suele excluir”, afirma.

 

Nacido en Madrid en 1955, José María Marco es doctor en Filología hispánica y profesor en la Universidad Pontificia de Comillas. Con Una historia patriótica de España (Planeta) ha querido, según afirma Esperanza Aguirre en el prólogo, “ayudar a la mejora de la convivencia de los españoles de hoy”.

-¿Esta es una historia sin buenos ni malos?

-Es una historia en la que se parte de la idea de que somos herederos de todo lo que ha pasado, ya sea bueno o malo.

-¿Estamos en una época de especial división?

-Hemos llegado al final de una larga etapa en la que se ha fomentado el oscurecimiento de la idea de España, de la idea de patria. Además, con el Gobierno de Rodríguez Zapatero, se ha insistido en lo que nos divide, se ha querido hacer una política anti-Partido Popular, se ha hablado de que España no existe, que es una idea discutida y discutible. Pero esa actitud está llegando a un final. Se percibe una voluntad de normalizar la situación, de que los españoles no tienen tantos problemas como se ha dicho con su propia identidad.

-¿Es la ley del péndulo?

-Todos los países han tenido movimientos a veces muy extremos. EE UU estuvo a punto de dividirse, tuvo una guerra civil sangrienta, brutal; Alemania no digamos; Francia también ha tenido cosas tremendas, Italia. Los países no son organismos fáciles de gestionar ni tienen vidas pacíficas dentro de sí mismas. España tampoco es tan diferente a otros.

-¿Podemos triunfar en algo aparte del fútbol?

-España ha sintetizado cosas muy diversas y plurales. Hemos sido muy grandes y muy importantes, no veo por qué no vamos a poder hacerlas otra vez.

-¿Qué cosas grandes ha hecho España?

-Mantener la continuidad de España y del ser español, durante tantísimos años, no es poco. Desde los fenicios, la gente se siente identificada con esa palabra. También la capacidad de integrar. A pesar de que ha habido muchos problemas, se ha integrado a fondo; el último ejemplo son los cinco millones de inmigrantes que han llegado a nuestro país. España tiene una capacidad de integración muy fuerte. Luego somos buenos en construir instituciones que permiten la convivencia complicada, de gente muy plural. La España americana es un proyecto que permite incorporar a mucha gente, la misma idea de España integra a catalanes, aragoneses, gallegos, vascos, andaluces, en algún momento incluso a musulmanes y por supuesto a judíos. La monarquía española, en el siglo XVI, integra a italianos, alemanes, a muchos europeos. Se nos dan bien las construcciones que van más allá de lo local.

-¿Cómo se puede asimilar a Zapatero?

-Lo primero es no hacer política con la historia, no tratar de rectificar el pasado. El pasado ha sido lo que ha sido y se acabó. Estos años han sido bastante malos en la integración de la sociedad española, pero se ha superado y hay que darlo por terminado. Y en segundo lugar, ofrecer en la medida en que lo pueden hacer los políticos e intelectuales, el diálogo. Puede que no se tenga una respuesta muy positiva, porque es posible que el PSOE siga retranqueado en posiciones de ideas muy radicales, pero aún así hay que estar dispuestos al diálogo.

-Respecto a la crisis económica, ¿todo lo que nos cabe es obedecer?

-No creo que la tecnocracia sea la solución. La solución viene de una disposición al trabajo mayor, de una voluntad de trabajar más. Ahí el patriotismo ofrece lazos de solidaridad que no pasan obligatoriamente por el Estado. La sociedad civil va a tener que hacer un esfuerzo. Ideas como el patriotismo, la religión también, valores y actitudes que contribuyan a sentirnos unidos a los demás, sentirnos responsables de lo que a los demás les ocurre, van a ser muy importantes.

-¿Se puede comparar con el 98?

-Uno de los errores de entonces que se pueden evitar es la hipercrítica. El 98 acentuó la crítica destructiva a nuestro país, la idea de que la nación española no existía, de que no se había construido, de que estaba al borde del abismo siempre, de que hacía falta un salvador que viniera a restaurar una supuesta gloria antigua española. Ese tipo de cosas deberíamos descartarlas.

-¿Es distinto patriotismo de nacionalismo?

-Conviene distinguirlos, porque el patriotismo es el amor hacia lo que nuestro país es; el nacionalismo es una ideología que busca crear un país soñado, una nación que no existe. El patriotismo es la base de la convivencia, porque nos permite ver la realidad tal como es, ver que aunque los demás no piensen como nosotros, son nuestros compatriotas. El nacionalismo tiende, aunque no siempre lo hace, a excluir a los demás porque no se identifican con la idea que uno tiene de la patria soñada. En ese sentido hay una diferencia seria entre la posibilidad de un patriotismo español y los nacionalismos.

La Gaceta, 20-11-11

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JOSÉ MARÍA MARCO

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