Febrero 1936. La demolición del mito

En buena lógica, la filiación de la Monarquía parlamentaria o, si se prefiere, de la democracia liberal española de 1978, debería haberse remontado a dos períodos de nuestra historia: la Monarquía constitucional de 1876 y, por su carácter de experimento democrático, a la Segunda República. De la primera no se hizo uso porque desde la crisis de finales del siglo XIX quedó marcada a sangre y fuego por la empresa de demolición a la que sometieron la nación liberal regeneracionistas,